Alimentación , Psicología y emociones
22-05-2018

Los cambios de humor y el abuso del dulce

¿Conoces a alguien con tendencia a tener cambios de humos, o a sentirse pesimista, triste, melancólico y abatido? Sería raro que no... porque son emociones con las que nosotros o las personas de nuestro entorno solemos lidiar a diario. ¿Y si te dijeran que son emociones o estados de ánimo que van directamente relacionadas al consumo excesivo de dulces que incluyen azúcar refinado y otros edulcorantes químicos, y en general, al consumo de carbohidratos refinados?

Hay autores especializados, que explican que su consumo excesivo es uno de los principales responsables de los cambios de humor y, en última instancia, de las depresiones. Merece la pena que dediquemos unos minutos a investigar sobre ello, ¿no crees? Porque hay muchísimas personas que son grandes consumidores de productos procesados con carbohidratos simples, como el pan, la bollería, productos azucarados como los refrescos, caramelos, helados, chocolates o productos muy concentrados en fructosa, como los zumos de fruta.

Cada vez hay más consenso científico y nutricional sobre los efectos perjudiciales que tienen los dulces y los carbohidratos refinados en el cuerpo y la mente. Esta opinión es hoy en día mayoritaria, pero la medicina natural hace tiempo que la defiende: el azúcar es, simplemente, malo para el organismo. Y a pesar de que lo sabemos, nos sigue atrayendo sobremanera. ¿Por qué? Pues porque en la naturaleza la glucosa es la molécula de la energía. En las plantas, la energía solar se concentra en la glucosa, y cuando las comemos y las metabolizamos se libera en nuestro organismo. Podríamos decir que la glucosa es la moneda solar de nuestro cuerpo. Cuando tomamos algo dulce nos produce una sensación de bienestar, buen humor, confianza, exaltación, optimismo, autosatisfacción, a veces analgesia emocional, a veces euforia. Necesitamos la glucosa, pero es fundamental que provenga de una fuente alimentaria de calidad y de cualidad que nos permita metabolizarla correctamente. Sin embargo, el azúcar tiene una cara especialmente amarga. Esa "cara amarga" consiste en que el cuerpo solo puede metabolizar la glucosa y la fructosa recurriendo a una serie de vitaminas y minerales. En principio, estos nutrientes se encuentran de manera natural en el alimento integral (en un grano de arroz integral, por ejemplo), pero cuando el alimento se refina (arroz blanco) queda prácticamente despojado de esos nutrientes. Para poder metabolizarlos, el cuerpo roba las vitaminas y minerales que necesitan los tejidos del cerebro y de la propia sangre. Así, nuestro organismo se debilita porque se ha quedado sin parte de sus vitaminas y minerales, destinadas a metabolizar la glucosa y la fructosa.

Los carbohidratos simples se convierten en glucosa fácilmente y no nos aportan los nutrientes adecuados. Entran masiva y rápidamente en el torrente sanguíneo y acidifican la sangre. Esta acidez nos predispone a un estado proinflamatorio y de agotamiento mental y corporal que induce al abatimiento y al pesimismo. El páncreas trata de compensar la entrada súbita de glucosa en la sangre segregando altas cantidades de insulina, pero cuando ya se ha metabolizado el dulce este aumento de la insulina da lugar a un déficit de glucosa en sangre y lo muestra en forma de problemas orgánicos y mentales-emocionales: ansiedad, cansancio, somnolencia, taquicardias, sudoración profusa, sensación de oscuridad interna, miedo, asma o agudización de crisis a las que seamos propensos. Son sensaciones o sentimientos negativos (pérdida de solidez mental e insatisfacción), que nos impulsan a buscar algo dulce de nuevo, con lo que generamos un nuevo estado de exceso de glucosa en la sangre (hiperglucemia).

Así, estos dos estados de hipoglucemia e hiperglucemia se van sucediendo a lo largo del día en las personas que consumen azúcares o carbohidratos refinados. Y, acompasadas con las subidas y bajadas de glucosa, tenemos fluctuaciones en el humor y en el tono vital, que van desde la euforia al cansancio.*

 

Por tanto, el mal hábito de consumir azúcares refinados, pueden originar abatimiento, melancolía y bajo tono vital . Es por ello que es tan importante aprender a comer mejor, aprender a sustituir los alimentos que “restan” por los que “suman” vitalidad, salud y energía. Además, si sabes como hacerlo, ¡es tan fácil! Desde ¡Siéntete Radiante! te acompañamos a conseguirlo, y demás, te lo pasarás bien en el camino. Empezamos una nueva ronda del programa de 8 semanas en 2 días, anímate a formar parte para aprender a alimentarte mejor, a cuidarte bien para sentirte mucho mejor.

 

*Fuente: "Comer, Sentir, ¡Vivir!" Grijalbo, Dr. Jorge Pérez-Calvo

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