Alimentación
03-05-2015

Sabor ácido, ¿qué efectos produce?

Cuando comemos algo ácido, podemos comprobar que este sabor es contractivo, absorbente y astringente. Si no es de buena calidad, incluso corroe los tejidos. El sabor ácido es un sabor caliente y de efecto contractivo y astringente que ayuda a absorber líquidos y desinflamar. El sabor ácido deriva de una gran variedad de ácidos, los más comunes de los cuales son, entre otros, el ácido cítrico, el ácido tánico y el ácido ascórbico (vitamina C).

En cuanto a sus resultados sobre los órganos, tonifica preferentemente el hígado, estimulando la formación y secreción de bilis, con lo que ayuda a disolver las grasas y proteínas que llegan al estómago. Además de contribuir a la digestión, actúa a nivel psíquico, aumentando la capacidad de percepción. Es un sabor apropiado para estimular el psiquismo y contribuye a organizar patrones mentales dispersos. No es que sea especialmente bueno tomar alimentos de sabor ácido cuando uno va a meditar, pero sí lo es cuando uno va a estudiar o debe acudir a una clase.

Es muy aconsejable tomar alimentos de sabor ácido en otoño, época en que el organismo dispone de todo el calor que ha ido acumulando en verano para facilitar la digestión de alimentos fuertes e indigestos durante los meses fríos. El sabor ácido ayuda al cuerpo en esa tarea al potenciar la formación y secreción de bilis.

En lo que respecta a sus defectos, conviene saber que si se toma en exceso desmineraliza y afloja y seca los tejidos. Resulta fundamental que los productos ácidos que tomemos sean de excelente calidad, pues de lo contrario puede ejercer un efecto corrosivo y desmineralizante importante. Quienes primero pueden sufrirlo son los dientes. Además, el ácido arrastra los metales de las amalgamas dentarias hacia el sistema digestivo, por lo que si uno tiene obturaciones de amalgamas metálicas en la boca, debe tomar las bebidas ácidas con una pajita. Los productos de sabor ácido de mejor calidad son el limón de cultivo biológico, el vinagre de arroz, la ciruela umeboshi y los pickles.

Hay ácidos anabólicos, es decir, que favorecen la asimilación de nutrientes, sin por ello causar obesidad, y ayudan a regenerar los tejidos, y ácidos catabólicos, esto es, que desgastan los tejidos y tienden a adelgazar a la persona. Por ejemplo, el vinagre de uso común es catabólico. En cambio, el vinagre de arroz es un ácido anabólico; de ahí las propiedades medicinales que tiene. Por su parte, el limón es también un ácido anabólico, pero si se abusa de él se convierte en catabólico, como ocurre, por lo demás, con cualquier ácido.

La mayoría de los alimentos de sabor ácido también participan de otro sabor, como podemos ver en los ejemplos siguientes:

Si necesitas ideas y recetas, en el P8S online te explicamos todos estos principios, con un extenso recetario que te dará recursos para conseguir equilibrio y energía a través de tus menús diarios. ¡No tardes más en aprenderlo!

Bibliografía: "Nutrición energética y salud. Bases para una alimentación con sentido", Dr. Jorge Pérez-Calvo. DeBolsillo

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