11-05-2015

Sabor picante, ¿qué efectos produce?

El sabor picante es expansivo: moviliza y dispersa la energía y la dirige hacia el exterior del cuerpo. Gracias a ello, es capaz de limpiar los pulmones de mucosidades generadas por el consumo excesivo de lácteos, carnes, grasas, harinas y azúcar. Asimismo, mejora la actividad digestiva, regulada por el bazo-páncreas, y ayuda a eliminar el gas de los intestinos.

El sabor picante humedece los riñones, lo que tiene consecuencias sobre los fluidos de todo el organismo. Ejemplo de ello es el aumento de saliva y sudor que se produce al consumir jengibre. Por su parte, las hierbas picantes calientes ayudan a curar el resfriado y sirven para relajar y calentar los riñones. El jengibre, la manzanilla o incluso el ajo o la cebolla pueden tomarse en un té o un caldo para expeler, mediante la sudoración, el viento frío que ha provocado el constipado. El sabor picante, además, ejerce un efecto tónico sobre el pulmón, de forma que éste puede defenderse mejor frente a las agresiones externas: frío, calor, humedad...

Asimismo, el sabor picante estimula la circulación de la sangre —ayuda a deshacer las obstrucciones— y activa las funciones del hígado, al combatir los bloqueos energéticos en ese órgano. En los países cálidos se consume mucho porque al ser expansivo adecua el organismo al tipo de energía predominante en las zonas tropicales y porque, además, tiene poder vermífugo, es decir, combate los parásitos intestinales, que en aquellas latitudes son endémicos.

Hay distintos tipos de picantes: calientes, picantes tibios y picantes fríos. El picante frío mejora la digestión en general y la de las grasas en particular, pues éstas son calientes y húmedas. Es adecuado para las personas de constitución muy seca, que, en cambio, no deben tomar picantes calientes, pues pueden secarse y calentarse demasiado.

Por poner un ejemplo de los efectos tan distintos que pueden producir los diferentes tipos de picante, un consumo excesivo de picante caliente causa generalmente dolor de cabeza; en cambio, no ocurre lo mismo si tomamos mucho picante frío. Este último abre los poros y ayuda a despejar la nariz. Por su parte, el caliente puede agravar las inflamaciones, las rojeces, los eccemas, los picores, etc. Si se abusa de los picantes calientes o tibios, los tejidos se secan. Los primeros afectados pueden ser el hígado, que siempre debe estar húmedo y esponjoso, y el pulmón, que también se resiente mucho cuando pierde fluidos. El picante caliente produce incomodidad, nerviosismo y tensión, y puede llegar incluso a alterar la mente y la conciencia. Son alimentos picantes tibios o calientes la cayena, el ajo, la cebolla o el chili.

La menta, el rábano y el wasabi son picantes fríos. El wasabi o rábano rusticano es uno de los mejores alimentos picantes fríos que existe. De venta en tiendas de productos japoneses y herbolarios, se consume mucho en Alemania y el norte de Europa en general. En Japón, se toma en forma de mostaza.

Para que el cuerpo no nos pida consumir alimentos picantes extremados, como el alcohol y algunas especias, lo ideal es reducir el consumo de carne y sal. La combinación de carne, azúcar y especias calientes puede dar lugar a conductas muy violentas, dado que esas especias tienen tendencia, como el azúcar, a producir una exteriorización muy explosiva de la energía y la tensión acumuladas a causa del consumo de carne. 

Cuando uno está tenso o está reprimiendo emociones, el sabor picante relaja mucho. Esa es una de las causas de que el consumo de tabaco sea tan alto: es un producto picante y, por lo tanto, relaja. Sucede, sin embargo, que los picantes extremos, muy fuertes, tras surtir un efecto desinhibidor y liberar las emociones, producen sequedad en el hígado, con lo que éste vuelve a contraerse y, en consecuencia, las emociones se estancan de nuevo. Los picantes extremos, pues, pueden generar un ciclo vicioso.

Hay que tomar preferentemente picantes suaves, como el orégano, el laurel, la menta, el cardamomo, la cebolla cocinada, la cebolleta cocinada, el ajo tierno cocinado, el azafrán, la cúrcuma, etc. El ajo, por su parte, es un picante bastante caliente, por lo que si nuestro cuerpo presenta síntomas de calor es mejor inclinarse por la cebolla cocinada, que es más suave. La pimienta y el pimentón son picantes en extremo, aunque si uno cuenta con una buena constitución puede tomarlos, siempre con moderación. La pimienta negra debe tomarse siempre en grano, no en polvo, caso en el que, al estar oxidada, carece de virtudes. Es un buen tónico del riñón. 

Es sabido que el picante, sobre todo el de raíz, mueve los intestinos perezosos, con lo cual es adecuado para tratar algunos estreñimientos. Sin embargo, si es demasiado caliente puede, por una parte, fomentar la aparición de almorranas y, por otra, producir sequedad en los intestinos, con lo que el estreñimiento se agravaría. Por ello, en este caso también, es mejor inclinarse por picantes fríos, tibios o neutros.

Desde el punto de vista energético, la mejor época para consumir picante es la primavera, cuando el organismo está más falto de fuego. El consumo de picantes le proporciona vitalidad y, además, ayuda a eliminar las toxinas acumuladas durante la estación fría. El picante tibio también prepara a la persona para el verano: sigue la dirección de la energía de la tierra en esa estación.

Algunos picantes, como el ajo, la cebolla cruda y la cayena, pueden empeorar el estado de las personas secas, nerviosas y delgadas. También hay que evitarlos si se observan signos de calor excesivo en el organismo —inflamaciones, fiebre, rojeces, etcétera. Quienes sufran de sobrepeso por comer en exceso deben escoger picantes frescos, neutros o tibios. Ejemplos:

  • Picantes calientes: Alcohol, romero, ajo y cebolla y sus familiares, clavo, raíz de jengibre seca, guindilla, pimienta negra, pimientos picantes, cayena, hinojo, anís, eneldo, granos de mostaza y nuez moscada.
  • Picantes tibios: Jengibre, comino, cardamomo, tabasco, canela (también es dulce y amarga).
  • Picantes frescos: Menta, mejorana, flor de saúco, rábano rusticano (wasabi), rabanito.
  • Picantes neutros: Nabo y colinabo, albahaca, cúrcuma, azafrán.

Esperamos que esta información que hemos compartido a lo largo de las últimas 5 semanas, te sirva de referencia para hacer uso de los sabores de los alimentos con propósito. Si quieres volver a consultar alguno de los artículos, recuerda que tienes:

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Bibliografía: "Nutrición energética y salud. Bases para una alimentación con sentido", Jorge Pérez-Calvo. DeBolsillo

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