Alimentación
16-04-2015

Sabor salado, ¿qué efectos produce?

El sabor salado es un sabor contractivo y caliente. Ayuda a incrementar la energía si se usa de forma moderada. Tiende a mover la energía hacia abajo y hacia dentro. Humedece y desintoxica el organismo y potencia la digestión. Además de resultar beneficioso para los riñones y el bazo-páncreas, tonifica el ánimo y aumenta la capacidad de concentración. Interesante, ¿verdad?

Pero, no conviene abusar del sabor salado. Si se toma en demasía, genera frío en el cuerpo, enlenteciendo el metabolismo y produciendo hipoglucemias y retenciones de líquidos. En realidad, normalmente se hace un uso excesivo de él, especialmente en la forma de sal de mesa, que es de pobre calidad. La sal marina sin refinar o la sal del Himalaya, por ejemplo, son sales que contienen más minerales.

Los usos terapéuticos del sabor salado son muchos: se emplea para tratar el estreñimiento por falta de tono en los intestinos, las descargas en la piel -forúnculos, eccemas, acné...-, el dolor de garganta -para el cual se recomienda hacer gárgaras con agua con sal-, la piorrea -que se trata lavándose los dientes con sal fina- o algunas infecciones. Asimismo, el sabor salado abre el apetito y potencia la líbido.

El sabor salado ayuda a drenar las toxinas siempre y cuando se consuma de forma moderada. Pequeñas cantidades de sal facilitan que la energía fluya. En cambio, si se toman grandes cantidades, se produce el efecto contrario: contracción de los vasos sanguíneos, agarrotamiento y bloqueo del flujo de energía. Por ello, quienes sufran de edemas o hipertensión deben evitar su consumo en la medida de lo posible -hacerlo del todo es imposible puesto que todos los alimentos contienen sales o sodio en uno u otro grado-. 

En caso de que se sufra de sobrepeso también hay que moderar el consumo, porque la sal retiene líquidos. A la hora de cocinar puede también sustituirse por algas, pues a pesar de que son un alimento de sabor salado no contienen tanto sodio como otros y el yodo y los minerales que aportan activan el metabolismo, la digestión y la energía.

La naturaleza descendente del sabor salado casa con las estaciones y los climas más fríos y debería formar parte de la dieta sobre todo en otoño e invierno.

Las fuentes de sabor salado por excelencia son la sal, claro está, las algas (kelp, kombu, dulse, etc.), el pescado y otros frutos del mar. Cereales como la cebada y el mijo también poseen cierta cualidad salada aunque fundamentalmente son dulces, y hojas como la del perejil. Productos hechos con cantidades importantes de sal son la salsa de soja, el miso, los pickles, la ciruela umeboshi y el gomashio.

Una buena sopa de miso cuando estamos cansados es excelente para tonificar nuestra energía y ánimo. Dispones de la receta y el vídeo con las instrucciones en la Zona Privada. Te la recomiendo como bebida en el desayuno cuando necesites estar lista para un día que requiere concentración y foco.

 

Si necesitas ideas y recetas, en el P8S online te explicamos todos estos principios, con un extenso recetario que te dará recursos para conseguir equilibrio y energía a través de tus menús diarios. ¡No tardes más en aprenderlo!

Comparte  
Tu sí que puedes
Alimentación , Salud y hábitos
Paisaje del mediterráneo. Pueblo en colina al lado del mar
02-04-2014

Dieta mediterránea para mantener la mente joven

Podría retrasar la aparición de la demencia senil y el Alzheimer.
Leer más
Prensa y noticias
Alimentación , Salud y hábitos
Esquema de dieta saludable elaborado por Harvard
03-04-2014

Harvard limita la leche en la dieta saludable

Los científicos de esta prestigiosa universidad recomiendan basar la alimentación en cereales integrales, proteínas saludables, verduras y frutas.
Leer más
Prensa y noticias
Alimentación , Salud y hábitos
Tarta de frutos del bosque
03-04-2014

Endulza tu vida ¡sin azúcar!

Los azúcares industriales y refinados son perjudiciales para la salud, pero no es necesario renunciar al sabor dulce en la dieta.
Leer más
Tu sí que puedes