Ejercicio y prácticas saludables
13-10-2017

Utiliza la naturaleza para sentirte mejor

"Sal a que te den el aire y el sol", "nada un rato", o "ves a sentarte debajo de un árbol", son frases que yo he oído a menudo en mi entrono cuando de niña no me encontraba bien, estaba aburrida, nerviosa o con mal de amores. En las grandes ciudades, el trabajo, el cemento y el acero, la comida en bolsas de plástico y los móviles y tablets, nos han desconectado de estas actividades que nos equilibran. Sin embargo, en los últimos tiempos estamos reaccionado y vemos nacer términos como friluftsliv, una tendencia escandinava de nombre impronunciable que se traduce al inglés como "free air life", "Shinrin –Yoku" es el término japonés que podríamos traducir como “baño de bosque” que designa una nueva actividad: caminar por la naturaleza con los cinco sentidos para ser más saludables, creativos y felices. Recogemos aquí extractos de algunos artículos que nos lo explican.

Japón, el país que acuñó el término karoshi, muerte por exceso de trabajo, el país de la competitividad y con las tasas más altas de suicidios, mira ahora a la naturaleza y a sus bosques –que ocupan un 67% de su suelo– para recuperar su paz y equilibrio. El vocablo Shinrin-Yoku, acuñado en 1982 por el gobierno nipón pero inspirado en el anciano y practicante budista Shinto, consiste en dejar que la naturaleza entre por los cinco sentidos, un "baño de bosque", como lo llaman los anglosajones. Se trata de dar paseos por un entorno natural poniendo atención al olor que desprenden las plantas, el ruido del viento en las hojas de los árboles y toda la gama de colores y texturas que el entorno nos ofrece. Los expertos aconsejan también tomarse un té o una infusión para que el sentido del gusto participe también de esta experiencia. Y por supuesto, apagar los móviles, no llevar cascos y evitar ir hablando con alguien sobre los problemas de la vida diaria. Se parece a una meditación, pues se trata de tomar presencia conectando con el entorno natural, de forma que nuestra atención esté en percibir a través de los sentidos y la mente descanse de su cháchara habitual.

Dichos estudios empiezan a demostrar, gracias a técnicas avanzadas de neurobiología, que interactuar con la naturaleza disminuye la actividad del córtex prefrontal, la parte del cerebro, donde residen las funciones cognitivas y ejecutivas como planificar, resolver problemas y tomar decisiones. En cambio, la actividad se desplaza a otras partes del cerebro relacionadas con la emoción, el placer y la empatía, características más próximas a la creatividad que a la productividad. ¡Por eso sabe mejor la comida en el campo!

El inmunólogo Qing Li, de la Escuela de Medicina de Tokio, ha demostrado también que un paseo por un bosque o por un parque aumenta significativamente la concentración de células NK –siglas procedentes del inglés natural killer– en sangre, un tipo de glóbulo blanco que contribuye a la lucha contra las infecciones y el cáncer. Según Li, los compuestos volátiles emitidos por los árboles son los principales responsables de este efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario. Muchos de estos compuestos aromáticos naturales, como pinenos, limonenos, cedrol o isoprenos, son usados en aromaterapia y medicina holística.

¿Qué hacemos generalmente los urbanitas cuando hemos acabado nuestras tareas diarias y queremos desconectar? Generalmente ver la tele, las redes sociales o wasapear, en una palabra, fijar la mirada en una pantalla. Muy mala idea. Esta tonta costumbre es la que ha hecho a los norteamericanos más agresivos, narcisistas, superficiales, distraídos, ansiosos y depresivos, según se desprende del libro Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet en nuestras mentes? (Taurus, 2011), en el que Nicholas Carr se despacha a gusto con los efectos nocivos de este enfrascamiento tecnológico.

La solución parece residir en las cosas más simples y, curiosamente, más poéticas; es decir, sin afán mercantilista, ni valor cuantificable. Como el artículo de Outside Magazine cuenta, "en 1970, Rachel y Stephen Kaplan, de la University of Michigan repararon en que la mayor parte de las actividades de la vida diaria, requieren una atención directa y focalizada, como chequear el email, trabajar frente a un ordenador o encontrar aparcamiento". A la pregunta que los Kaplan se hacen, "¿Cómo descansar nuestras mentes de esta función?" Ellos mismos responden con el término "soft fascinación" y lo describen como "lo que pasa en tu mente cuando ves una mariposa, la puesta de sol o la lluvia". En una palabra, poesía.

¿Qué ocurre cuando se vive en plena ciudad y no hay bosques cerca por los que los que pasear? Los parques también son pequeños oasis de naturaleza y, en el peor de los casos, siempre es mejor ver fotos de naturaleza o el árbol que se alcanza desde la ventana, que la pantalla del móvil. Estudios realizados por los Kaplan y otros han demostrado que tras pequeños paseos por zonas verdes, o incluso la simple visión de imágenes de naturaleza, hace que los sujetos de dichos experimentos respondan mucho mejor en los test cognitivos, se sientan más felices y sean menos egoístas cuando interactúan con otros en juegos de ordenador. Ya sabes, cambia más a menudo la pantalla por la vida real y experimenta la belleza que hay en un árbol, una hoja o una hormiga que traslada, sin apenas esfuerzo una ramita mucho más grande que ella.

En Escandinavia, Hans Gelter, de la Luleå University of Technology de Suecia, en el estudio Friluftsliv: The Scandinavian Philosophy of Outdoor Life,  insiste en la importancia que tiene conectar espiritualmente con el paisaje y la naturaleza porque precisamente esa inmersión es la que reporta interesantes beneficios a nivel emocional (concretamente usa el término "integridad espiritual"). En otras palabras: no se trata de hacer actividades outdoor –Hans insiste en su estudio que hay muchas personas que disfrutan de la naturaleza pero no ponen en práctica el verdadero friluftsliv–, sino de desarrollar nuestras capacidades para mimetizarnos con ella. Eso es el genuino friluftsliv. "Friluftsliv no es un actividad o un programa de actividades con un estricto objetivo, es un estilo de vida y una filosofía", dice el experto.

Vuelve la cara al sol, siente el viento, coge la bici siempre que puedas, mete los pies en el agua, nada, camina percibiendo lo que te rodea, huele las flores, cultiva macetas, huele los alimentos al cocinar, siente los sabores, observa los detalles de la naturaleza, disfruta de las pequeñas cosas y deja que esta actitud te ayude a recuperarte de las tensiones diarias y te lleve a sentirte conectado con tu propia naturaleza radiante.

 

Fuentes: artículos de Rita Abundancia para "El País", Ana Morales para "Vogue.es"

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